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viernes, 7 de octubre de 2011

Ladran los vendedores de humo: es caguerilla.

¿Por qué en las convenciones del PP los oradores hablan con el mismo tono que los curas en los púlpitos?

¿Favorece a ello el efecto delay que aplican los técnicos de sonido que convierten los fríos pabellones deportivos en heladoras catedrales medievales?

¿Son sus palabras las que nos dejan helados?

¿Acaso tienen la misma intención que aquellos vendedores de humo que nos perdonaban nuestros terribles pecados a cambio de dar muestra de fe en sus creencias? Desde el obispo Aznar hasta el relamido y melifluo padre Pons, pasando por sor Cospedal, oírlos me produce tal escalofrío que su mensaje -si es que lo tienen- se diluye entre mi vello erizado.

Y me pregunto más: Si no quieren que recordemos al viejo doberman... ¿Por qué sacan a ladrar al viejo Aznar? ¿Con esos ladridos (gruñidos, bufidos, graznidos) extemporáneos, fantasmagóricos, lanzados desde las más profundas y oscuras ultratumbas del odio y el rencor, pretenden proveerse de votos de centro?

¿Es necesario todo ello teniendo las elecciones ganadas? Pues sí. Debe de serlo, aunque huele raro... Saben lo que puede ocurrir si no obtienen mayoría absoluta: negociar con los nacionalistas... Y entonces, Eta volverá a ser el Movimiento Vasco de Liberación, y Rajoy-presidente sabrá ser generoso con los exterroristas, reconvertidos en ciudadanos que han visto la luz celestial. Y no hablemos de los (nacionalistas) catalanes, a los que odian más que a los (nacionalistas) vascos, que ya es decir.

Huele raro esta agresividad en precampaña... ¿Caguerilla? Su diarrea no es por no ganar las elecciones, que las tienen ganadas, sino por hasta dónde tendrán que bajarse los pantalones.

viernes, 22 de abril de 2011

Mentir en Viernes Santo.

"La Semana Santa es tiempo para no hablar de hipocresías ni ser hipócritas".

Lo dijo Mª Dolores de Cospedal, candidata del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha, minutos antes de asistir a la procesión y a la misa del pasado Domingo de Ramos en Guadalajara.

Sabemos que la profesión de político tiene como una de sus principales características el buen manejo de la hipocresía. En esto Cospedal, como muchos otros, es experta.

Ella, como buena católica, dice que hay que hacer un paréntesis en Semana Santa, que es tiempo para "ir con la verdad", aunque los ciudadanos preferiríamos que ella, como todos, fueran siempre con la verdad por delante, no solo una semana al año. Demasiado pedir.

Pero es que Mª Dolores de Cospedal ni eso. Ella, como buena católica, debería tener presente -a pesar de su profesión- el Octavo Mandamiento: "No levantarás falsos testimonios ni mentirás". Según el Catecismo católico, "el octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo [...] Las ofensas a la verdad expresan, mediante palabras o acciones, un rechazo a comprometerse con la rectitud moral [...]" (Catecismo de la Iglesia Católica #2464)

Hoy mismo, Cospedal ha afirmado que "haber puesto vigilancia a una persona que ha cometido 22 asesinatos habría sido lo lógico", falseando la verdad en Viernes Santo respecto a lo ocurrido con el etarra Troitiño. Y algo peor todavía: en su intento de desgaste a cualquier precio, atacando al Gobierno de España en vísperas electorales, utilizando el terrorismo de manera inmoral.

La respuesta a estas acusaciones del PP es bien clara:

"El Ejecutivo ha actuado con absoluta diligencia una vez que el juez le dio la orden de que lo hiciera, cursando la orden a Interpol y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero el Gobierno no puede vigilar a persona alguna si no es con autorización judicial, so pena de cometer una actividad delictiva".

Quien afirma esto no es otro que Mariano Rajoy en 2002, siendo Ministro del Interior, en una rueda de prensa con motivo de la fuga de José Antonio Urrutikoetxea (Josu Ternera).

Pero ¿qué importa? La falsedad ya ha sido esparcida convenientemente por toda la prensa y asimilada como cierta por gran parte de los electores, estupefactos por la huida de Troitiño. Mañana, Sábado de Gloria, Cospedal se confesará, comulgará y como nueva.